Drugstore Cowboy

Vuelvo con otra película de cine independiente, aunque algunas veces me pregunto porque no hablo de actualidad cinematográfica como otros colegas

Ya algunos me habían dicho que “Trainspotting” (1996) era una renovada historía moderna de “DrugStore Cowboy” (1989). Trainspotting me marco y en parte creo que por su originalidad, no en el tema, si no más bien en el tratamiento del tema. Después de ver la película, “DrugStore Cowboy” puedes sacar muy diversas conclusiones, “me ha gustado”, “demasiado paranoica”, “demasiado triste”, “es una historieta”, “muy dura”…se debe a que la película mezcla distintos aspectos, y depende mucho de tú estado de ánimo para que la veas con unos ojos o con otros (por eso dentro de un par de meses la volveré a ver).

Esta película fue galardonada con más de 10 premios nacionales en el año 1990 y un premio internacional en el festival de Berlín. Dirijida por el famoso Gus Van Sant que le recordamos de títulos como “El indomable Will Hunting“, “Psycho.” o el reciente film-documental (muy, muy bueno) “Elephant“, también podemos verle un guiño como actor en la alocada comedía de “Jay y Bob el silencioso contraatacan”.

En cuánto al reparto tenemos a dos joyas de la juventud de los años 90, Matt Dilon (con una amplisima filmografía como actor) interpreta a Bob Hughes el jefe de la banda, mientras que Kelly Lynch (hace no mucho los ?ngeles de Charlie…) de su novía y de miembro de la banda. Los otros dos miembros de la banda son James Le Gros (Pysco….) y la guapa Heather Graham de la que podeis ver una foto y recordarla de pelis como “El gurú del sexo“, “Lost in Space“, que yo recuerde a esta chiquita.

La película narra la historía en 1971 de estos 4 personajes, que forman una banda de atracadores de farmacias, no atracan por dinero, si no por drogas, por saciar su mono a la heroína, robando todo tipo de relajantes, psicoestimulantes y todo lo que se puede imaginar.

La marihuana y el ácido estaban siendo substituídos por otras sustancias, y los chicos de la calle se chutaban ahora con metedrina, morfina, dilaudid, cocaína, heroína o cualquier otro barbitúrico, narcótico, alucinógeno o lo que fuese que pudieran conseguir, a través de algún camello o bien yendo directamente, como Bob y sus amigos, a atracar alguna farmacia para hacerse con ellos.

Portland, ciudad de Gus van Sant, es el escenario donde Bob, su mujer Dianne (Kelly Lynch), su amigo Rick (James Le Gros) y la novia de éste, Nadine (Heather Graham) llevan a cabo sus primeros golpes, una ciudad gris y deprimente

a la que Bob regresa cuando decide recuperar su vida y abandonar el mundo de la delincuencia y la drogadicción a cambio de una vida considerada “normal”.

Esta realidad en la que Bob aspira reintegrarse no es muy esperanzadora, de hecho es tan horrible como para justificar el intento de evasión de algunos jóvenes en la fácil salida que los fármacos y las drogas les proporcionan, en esos instantes en los que conocen con certeza su destino de felicidad inmediata, escrito en las etiquetas de los frascos de pastillas, un destino con el que algunos se conforman sin considerar otras posibles vías de salida, puesto que pensar en ellas es un frustrante e inalcanzable sueño. Ambas realidades son espantosas, una por los peligros que conlleva, un constante pulso mantenido con la decadencia y la muerte, y la otra por la triste agonía en una realidad en la que un duro trabajo apenas da para pagar el alquiler de una habitación fría y deprimente.

Gus van Sant retrata el mundo de la drogadicción sin entrar en sentimentalismos ni en moralinas banales. Su film es un retrato duro y directo sin necesidad de serlo explícitamente, que impacta tanto al espectador como cualquier visión de la parte más sórdida y cruda del mundo de la drogodependencia. Por último destacar la aparición de William S. Burroughs, escritor norteamericano conocido por su dependencía a la heroína, este aparece

en el ocaso de sus días, interpretando al predicador Tom, personaje que había introducido a Bob en las drogas y a quien éste encuentra en el centro de rehabilitación de metadona en el que está ingresado. Burroughs interpreta un papel que bien podría ser el de sí mismo, la figura ya decadente de un anciano que se resiste a renunciar a algún “viaje” esporádico y que aún mantiene la lucidez de miras que le permite reflexionar sobre el verdadero interés que según sus palabras tiene la ultraderecha en la existencia de este submundo. Burroughs/Tom manifiesta que, en un futuro no muy lejano, la histeria antidroga servirá como pretexto para la implantación de un aparato policial internacional, mensaje que desde luego se ha ido cumpliendo y que obliga a cuestionar tanto las metodologías de lucha o de información y concienciación social, como la adjudicación de las responsabilidades a los verdaderos culpables y no de hecho a las víctimas.

Y perdonad por el desorden de la crítica, pero no soy ningún profesional, ya para terminar, como opinión personal, si os gustó Trainspotting, no os la perdais (si no visteis Trainspotting, tampoco os la perdais :P)

Editado: hacer click aqui para bajaros la película del eMule ;)

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